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Quiromancia. Los Dedos, Quiromancia. Los montes de la palma de la mano

Quiromancia. Las lineas de la mano, Quiromancia - 2

Algunos de los signos que aparecen en el mon­te de Venus pueden alcanzar la línea de la vida, afectándola. Cuando es un triángulo o una cruz, evidencia un acontecimiento negativo que muchas veces está más allá del control del individuo. Si es un enrejado, significa una disminución de su entusiasmo, de su carga vital, que afectará a dis­tintos elementos de su vida (trabajo, afectos, vida sexual) según el lugar de la línea donde aparezca.

La línea de la vida puede mostrar también ramificaciones: pequeñas líneas, casi capilares, que hay que observar con mucha atención. Señalan problemas o contrariedades a lo largo de la vida. Su situación dentro de la línea nos indicará si son los problemas propios de la pubertad (cuando se hallan situados al principio) o de otras épocas de la vida. Su orientación señala sus ca­racterísticas especiales.

Otros signos particulares dan nuevos significados a la línea de la vida. Si la línea aparece desdoblada en toda su longitud (sobre todo en las dos manos) indica gran bienestar físico y económico; si en su arranque aparece una cruz, se presentarán dificultades a lo largo de la vida, pero no insuperables; si la cruz aparece al final, la muerte será tranquila y agradable, tras una vida de felicidad.

La línea del corazón

Se halla situada en la parte superior de la palma, inmediatamente por debajo de los montes de Mercurio, Apolo o el Sol, Saturno y, a veces, incluso el de Júpi­ter.

Refleja los sentimientos de la persona, su emotividad, sus estados de ánimo, sus relaciones afectivas y, por supuesto, sexuales. Médicamente, como su nombre bien indica, esta ligada al corazón. Es una de las líneas fundamentales, pero a veces (aunque raramente) pue­de estar muy poco señalada, fundirse con la de la cabeza o incluso desaparecer.

Su arranque se halla en el filo de la mano, debajo del monte de Mercurio (el dedo meñique), y se prolonga de forma casi horizontal hasta la zona del monte de Júpiter (el dedo índice). La línea del corazón ideal es aquella que sigue un recorrido en el cual la distancia entre ella y la base de los dedos medio, anular y meñique es idéntica a la longitud de las falangetas de estos dedos, y forma una ligera curva, ininterrumpida y poco pronunciada, en la palma, de un color rosado ligeramente intenso. La persona que cumple estos requisitos es emotivamente equilibrada, de reacciones controladas y apetencias sexuales normales. Este caso, sin embargo, es bastante raro, por lo que adquieren peculiar importancia las diferencias.

La primera de ellas corresponde a su altura. Si la línea del corazón está más cerca de los dedos que lo indicado para la línea ideal, la emo­tividad se halla exacerbada, mientras que si la distancia es mayor nos hallamos ante una perso­na de sentimientos «fríos» y controlados.

La segunda se refiere a su recorrido. Puede ser recta, paralela a la línea de la cabeza que se verá a continuación, y más o menos próxima a ella; refleja entonces un temperamento frío y cerebral, pero gracias a lo cual la amistad o el amor, cuando se producen, son excepcionalmente fuertes e intensos. Puede ser también cóncava, inclinada en una curva hacia arriba, hacia los dedos; es el caso más frecuente, y refleja una mayor intensidad emotiva, que será más o me­nos acentuada según lo pronunciado de la curva. Finalmente puede ser convexa, es decir, formar una curva que se incline progresivamente hacia abajo; en este caso refleja una fuerte atenuación de la emotividad, motivada generalmente por un trauma psíquico o incluso psicofísico, cuya naturaleza quedará reflejada por los demás compo­nentes de la mano.

El tercer elemento reside en su terminación. Así como su inicio en el mismo filo de la mano generalmente sólo puede variar en su altura, como hemos visto, su final puede presentar numerosas variaciones. Puede ser muy larga o muy corta. Puede llegar hasta casi el otro extremo de la mano, más allá del monte de Júpiter (dedo índice); en este caso, si atraviesa el monte de Júpiter, refleja un temperamento posesivo, celoso, muchas veces egoísta de los bienes materiales, aunque no avariento; si pasa por debajo del monte de Júpiter en vez de atravesarlo, el sentido de la posesión y los celos se extienden a todas las personas que le rodean, amigos, socios e in­cluso conocidos, en un intento de asentar su lugar en la sociedad. Si termina en el monte de Júpiter, el significado cambia completamente, reflejando una afectividad intensa pero equilibra­da. Si se detiene entre los montes de Júpiter y Saturno (dedos índices y medio), evidencia a una persona entusiasta, honesta, ideológica y poco práctica, capaz de sacrificarse por los demás. Si el final se localiza bajo el monte de Saturno (dedo medio), refleja una gran inquietud sentimental y una gran incertidumbre a la hora de tomar decisiones, lo que conduce a numerosas decepciones; es un caso muy frecuente. Cuando termina bajo el monte de Apolo o del Sol (dedo anular), caso bastante raro, lo excepcionalmente corto de la línea apunta a una sorprendente pobreza de espíritu y a una incapacidad casi absoluta de establecer relaciones con los demás; este tipo de personas se encierran profundamente en sí mismas, y en muchas ocasiones necesitan atención médica y psiquiátrica.


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